ALMAS DE METAL.
EPISODIO FINAL. Autor: Kristoff Suzawa México 2023.
-¡¿Cómo que tu hija?!... ¡Tienes un hijo que anda en el patio principal!¡que no se te olvide!-
Vicky sostenía el alma de la arrana que se había quedado inmóvil, lo sostenía como quien sostiene el cuerpo de una persona agonizante, sollozaba mientras le animaba a levantarse de ahí, sin embargo tuvo el temple necesario para revelarme esa pieza del rompecabezas que me hacía falta.
-También es hijo de el... tuve dos hijos con el... no es la persona ala que todos creen, mi hija también iba en el coche la noche que escapé... bueno si huíamos de él y la verdad mi hijo no lo mató, solo lo atarantó, lo suficiente para que pudiéramos escapar...Después de mi accidente... supe que... que mi hija sobrevivió, pero era demasiado tarde... yo ya estaba aquí... después de eso mi marranita iba a ir por ella al hospital, ya había pasado un mes, ya se había recuperado... el era lo único que le quedaba y esos pinches policías me lo mataron en un operativo...por eso estamos aquí ¡Entiende! necesitamos comerte para poder salir y ver a nuestra hija.-
-Pues, eso no se va a poder tal como lo ves, yo me voy de aquí-
Dicen que hagas lo que hagas: jamás le des la espalda a un enemigo conjurado, y yo cometí el error de faltar a esta máxima, por un momento pensé que todo había terminado, la marrana estaba en el suelo, empezando a derretirse, tal como sus compinches a los que momentos antes yo había terminado, me di la vuelta y comencé a caminar, pero no alcancé a dar ni siquiera dos pasos cuando, de pronto, sentí un dolor punzante en la espalda, era como si algo muy filoso atravesara mi omóplato y tocara mis entrañas. Di media vuelta y me pude dar cuenta de que la marrana, seguía de pie, y me había encajado un trozo de lámina de alguno de los coches por la espalda.
-¡Ya valiste madres mugroso!-
Esta era la ronda final y yo ya no tenía fuerzas suficientes para seguir peleando, aunque era ya la madrugada faltaba mucho para la salida del sol. Mi primera reacción fue la de escapar, la de seguir huyendo, caminando hacia el crematorio pero de pronto sentí un golpe fuerte, uno que me derribó, y después, como un felino atacando a una presa, la marran me cayó encima, y comenzó a golpearme, me arrastré por el suelo llenándome de tierra y aceite, quería zafarme pero casi era imposible, sobra decir que la marrana poseía una fuerza descomunal, pero también por la posición de la pelea la marrana también se llenaba de aceite y eso fue lo que me dio una idea. Al mirar hacia un lado, uno de los asientos que había puesto antes, seguía incendiándose, el aceite con el que lo impregné estaba haciendo un efecto vela, así que, haciendo un esfuerzo sobre humano, me estiré y sentí la mejor emoción de mi vida al ver que lo había alcanzado. Lo arrojé sobre la marrana y el fuego hizo su magia, resulta que en mis años de experiencia como mecánico, por el olor que desprendía el aceite con el que se había impregnado la marrana, era aceite de transmisión automática, un tipo de lubricante que tiene la propiedad de incendiarse con celeridad inusitada.
En un instante, la marrana se convirtió en una bola de fuego, de la que se desprendieron cientos de gusanos y otras alimañas, todos esos bichos se arrastraban por el suelo, la marrana gritaba de dolor y de miedo, mientras el fuego lo acrisolaba. El problema fue que se me pasó la mano, la marrana en un último intento para aferrarse a este mundo, se metió en una camioneta y esta misma comenzó a incendiarse también, ahí me di cuenta de que todo el sitio ardería por completo y que me restaban apenas unos minutos para salir de ese sitio en el que estuve cautivo esos agónicos días.
Corrí, simplemente corrí, ahora me estaba jugando la vida que tanto luché por conservar. ¿Qué pasaba si después de todo la salida por la reja del crematorio era otra mentira de Vicky?
Aún así no tenía tiempo para más, el fuego corrió tan rápido que parecía tener razonamiento y su razonamiento era que debía acabar con todo, de tal suerte que en menos de dos minutos, ya no solo arrasaba con los coches de ese patio, si no que sus garras ya se empezaban a brincar la reja que lo separaba del patio principal, eso también iba a arder.
Abrí la puerta del crematorio y entré en el, no tuve mucho tiempo para entrar en detalles ni de hacer una observación profunda, pero aún hoy podría jurar que en este sitio había unas camillas con cuerpos cubiertos con sábanas, supongo que ardería de igual forma cuando todo se quemara, así que no habría salvación para ellos,. Entré a la boca del crematorio, al corazón del horno y me arrastré por una plancha dispuesta en su interior, y para fortuna mía, si existía la reja, alguna vez existió y hoy, para buena fortuna estaba totalmente desprendida, ni siquiera tuve que patearla, quedé libre con solo deslizarme hacia afuera.
Lo demás... lo recuerdo como una escena en cámara lenta, me dejé caer en el pasto, ya fuera de ese purgatorio, entre el pasto que crece a orillas de la carretera, a lo lejos comencé a escuchar que se acercaban vehículos de emergencia, después vi a los paramédicos haciendo un esfuerzo para controlar las consecuencias de mis heridas, me atendían en el suelo.
Yo simplemente veía una enorme columna de humo negro, invadir el cielo de la mañana que se empezaba a hacer presente y escuchaba a los bomberos decir que no podían controlar el fuego, que seguramente todo sería arrasado, eso me tranquilizó, ya que supe que el infierno aquel, no había podido acabar conmigo pero yo, había logrado acabar con el.
Los paramédicos me sentaron un momento en el acotamiento, me pidieron que no me moviera, y me dijeron que solo irían por la camilla. De pronto una sombra, una silueta que para mi era desafortunadamente familiar se postró frente a mi, escuché su voz lastimera.
-Todos quedaron libres de este cautiverio... la luz los llevó a ese sitio... a ese sitio de paz...¿ahora que voy a hacer yo?... sigo aquí y no tengo a donde irme...-
-Ni se ni me importa Vicky... ahí está la carretera te deseo que tengas una eternidad penando en ella...-
No se que quería decirme pero no tuvo tiempo, los paramédicos ya estaban ante mi con la camilla para trasladarme, no la vieron, supongo que su energía se agotaba a medida que la luz del sol se hacía presente, solo la vi hacerse una especie de neblina y fusionarse con el color obscuro de la carretera y el humo del deshuesadero que a cada momento se hacía más espeso, después de eso se desvaneció y los paramédicos me condujeron a la ambulancia.
UN AÑO DESPUÉS.
Todo mejoró, pese a todas mis lesiones seguí adelante y me recuperé, mientras me afeito veo en el espejo mis lesiones que han cicatrizado, al mismo tiempo que las cicatrices de mi alma, el miedo es menor cada vez, incluso me atrevo a dormir con la luz apagada desde hace unos días, poco a poco todo lo que viví en el deshuesadero Aguilar se va haciendo un recuerdo difuso, nadie sabe lo que viví pues nadie me creería. Sueno el teléfono y me doy cuenta de que es una llamada de alguien que aprecio mucho... es mi colega y amigo Ricardo.
-¿Bueno?-
-¿Bueno?¿Richard?...-
-si... oye, que bueno que te encuentro, es que quise aprovechar el fin de semana para buscar una transmisión ¿cómo me dijiste que se llamaba ese deshuesadero? más bien ¿Dónde estaba?...-
-¿Por qué?...¿Cuál deshuesadero?-
-El deshuesadero Aguilar... Es que ya ando en la carretera, ya pasé la salida... pero no doy con ¡Ah! ¡ya lo encontré!¡Es enorme amigo!...¿Sabes qué,? te llamo al rato, es que ya no falta mucho para que cierren...-
-¡oye! ¡No entres ahí!-
-.... aquí... muertos, calcinados... seguimos...-
Después de escuchar esas voces que me parecieron muy familiares y me taladraron el alma, supe... que no había terminado...
FIN
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