ALMAS DE METAL.
Capítulo 9. autor, Kristoff Suzawa "el comisario del terror"

   Comenzamos a caminar por el sitio buscando la camioneta de la marrana, supuse que sería una camioneta de lujo, de aquellas enormes que usan los narcotraficantes y de las que están tan orgullosos, después de todo ¿es en serio que estaba tan apegado a ella que no podía irse?. El problema es que había muchas camionetas grandes y lujosas en esa hectárea de deshuesadero y cada una parecía más lujosa que la otra. 

-¿qué estamos buscando?...-

Me preguntó Vicky con un cierto aire de impaciencia.

- Cuando lo encuentre te lo digo ¿de acuerdo?... supongo que será una grande, quizás estará llena de hoyos de bala como las camionetas de la policía en el patio principal, imagino que así murió... baleado. Oye ¿te puedo preguntar algo?-
-si, lo que sea-
-¿Por qué a ti no te afecta la luz del sol?... veo que tu caminas como si nada...-
-Bueno yo... yo podría irme de aquí si quisiera, hay una parte que no sabes, yo viajaba con mi hijo pero realmente no estaba trabajando en aquella noche... estaba huyendo con mi hijo...-
-¿huyendo de qué?...-
-Huyendo de mi ex esposo, bueno, no estaba divorciada todavía pero veo que ahora la muerte hizo lo suyo ¿no?-

Solo me encogí de hombros.

-el me golpeaba, me envió al hospital al menos dos veces... esa noche me había reventado el pómulo a golpes y casi el ojo también...-
-Bueno sigo sin entender...-
-Cuando llegó el momento del juicio, de mi muerte, después del accidente... vi la luz...-
-¿Cuál luz?...-
-Una luz que todos vemos al final, que nos indica que llegó el momento de ir al descanso eterno... y yo no me fui... no quise... por mi hijo...-
-¿por tu hijo?-
-si... la noche en que escapamos mi hijo vio como me golpeaban de nuevo, y.. yo te juro que mi hijo no quiso hacerlo... fue mas un accidente...-
-¿Hacer qué?...-
-Matar a su papá...-
-¡¿Qué?!-
-Estaba borracho.. de hecho estaba borracho al llegar y me empezó a pegar, después corrió detrás de mi hijo, forcejearon arriba de la escalera y mi esposo se cayó desde el escalón más alto... entonces nos fuimos, escapamos de aquel infierno, pero yo estaba cansada y por el golpe en mi ojo no veía bien, así que fue cuando choqué con el tráiler de Rey...-
-¿Y luego qué pasó?- 
-luego todo pasó muy rápido, como en esas películas viejas, sentí un gran estruendo, un gran dolor y lego... luego nada, todo es silencio, todo es carencia de sentidos, supongo que eso es la muerte... después vi a mi hijo en el pavimento, con su carita destrozada con tanta sangre... me levanté, y traté de cargarlo en mis brazos, pero fue inútil, no podía tocarlo, no podía consolarlo, llegaron los paramédicos a vernos a brindarnos ayuda pero ya no había nada que hacer, las pupilas de mi niños estaban dilatadas, yo vi mi propio cuerpo tirado en la orilla de la carretera, con un hilo de sangre manando de la boca, y vi también como unas sombras tomaban de la mano a mi hijo y lo metían de nuevo al coche, la luz me esperaba pero yo hice lo que cualquier madre habría hecho.. me metí al coche con el y de ahí casi no recuerdo nada, caí en un sueño profundo... al abrir los ojos... ambos estábamos aquí... después entendí que mi hijo estaba condenado a estar en este lugar por haber causado la muerte de su padre.. y yo no, yo me pude haber ido a donde sea que vaya uno después de la muerte, el paraíso.. creo que existe y por eso no me afecta la luz, por que soy un alma juzgada, vi la luz y la rechacé, por eso ahora estoy morando entre las sombras.-
-pero fue un accidente... tu hijo no tenía la intención de que eso pasara, eso no es justo-
-Si la vida no es justa, la muerte menos, todo lo que te han dicho sobre la vida después de la muerte, está algo retorcido, vamos, no es como se piensa a veces-

Vicky tenía mucha razón ¿qué tanto sabemos de esto? ¿quién regresa de la muerte para que realmente nos informe de como es? Seguimos caminando por el deshuesadero sin saber que buscar exactamente, vimos una Silverado pero después de examinarla nos dimos cuenta de que su estadía en ese lugar se debía a simplemente el hecho de que nadie quiso repararla, la vejez la había conducido a este sitio, lo mismo con una Endeavor, no parecía ser parte de un accidente. Así llegamos a una Cadillac Escalade, estaba ahí a medio cubrir con una lona amarillada por el sol y corroída por las inclemencias del tiempo. Retiré la lona y me asomé al interior, tenía destrozado el parabrisas por balazos, sus asientos de cuero blanco estaban manchados de sangre, demasiada sangre, se veían huellas de manos en ellas, como si en el último momento, el ocupante de esta, hubiera querido arrastrarse fuera de la camioneta, salir de ahí aferrándose a los asientos.

-no inventes ¿ese es un cacho de cerebro...?-

Dijo Vicky tras asomarse al interior de la camioneta
-No, no lo digas... no lo digas... creo que es esta, mira cuantos balazos... yo creo que es esta...-

-¡No! !Váyanse¡- 

Dijo una voz desde el interior de la camioneta que estábamos viendo me hice para atrás cuando vi que dentro de ella yacía un hombre, más bien su alma, estaba reclinado en el asiento trasero, pero una parte de él, sus pies se habían fusionado con la carrocería como una vela cuando se derrite encima de un mueble su mueca era de un profundo dolor, sus ojos enrojecidos y llorosos completaban su rictus de dolor además de que le faltaba un trozo del cráneo, en la sien, tenía a un agujero que te permitía ver a través de su cabeza de un lado a otro, en medio de una perforación casi perfecta.

-¡Váyanse!¡Váyanse! ¡Váyanse! ¡esta es mi camioneta, soy abogado y los voy a meter en un problema, los puedo demandar!-
-Tranquilo amigo creo que tienes problemas más serios, además buscamos la camioneta de la marrana-
-¿la marrana dijiste?...-

Preguntó haciendo un gran esfuerzo, como si le faltara el aire para respirar, más bien cuando a un vivo le falta el aire, luego levantó su mano que también comenzaba a pegarse, a derretirse y fusionarse junto con el cuero del asiento de la camioneta y me señaló a una pila de coches, hasta abajo se encontraban los restos de una Suburban, desde nuestro ángulo de visión se veía parcialmente quemada.

-Esa es, llegó el día después de que yo llegué...-
-pero está quemada, no baleada...-
-la marrana murió... ay... ahhh, creo que llegó mi momento.. murió... ahhh.... murió quemado...-

Después de decir esto terminó por hacerse una mancha amarillenta, repleta de gusanos, sangre y pus sobre el asiento de su camioneta, entendí que ahí , en el deshuesadero cada alma repite una y otra vez el patrón del día de su muerte, como en un bucle infinito... o diario tienen muertes simbólicas, quizás aquel desafortunado cometió una serie cosas sucias en vida y su castigo fue el de derretirse como una cera purulenta en el interior de aquel siniestro vehículo. Y ahora se confirmaba mi teoría, de que la marrana le temía no solo a la luz si no al fuego mismo. Pero necesitaba saber más, necesitaba más respuestas y dentro de esa camioneta a medio quemar, dentro de esa Suburban que alguna vez perteneció a la marrana estaban todas. Era hora de revisarla.

CONTINUARÁ.


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